El desarrollo del maestro

16 May
Quintero recomienda que esa reflexión se puede hacer entre pares y que se asigne un tiempo para esa tarea.
02-Mayo-2009 | ANA HELVIA QUINTERO

PROFESORA DE LA UPR

El desarrollo del maestro

No hay duda de que el actor principal a mejorar nuestro sistema educativo es el maestro. De hecho, en una entrevista al ministro de Educación de Finlandia sobre los factores que habían llevado a su país a los logros educativos que han estado obteniendo, éste contestó: “Los maestros, los maestros y los maestros”.

Es preciso prestar los apoyos para que puedan mejorar la calidad de su práctica. Esta tarea requiere del esfuerzo conjunto del Gobierno, la comunidad, las universidades, los propios maestros y sus organizaciones.

El primer paso que debemos dar es unirnos en reconocer y distinguir la tarea de los maestros comprometidos. Al igual que el estudiante, el maestro se motiva a desarrollar su potencial cuando se siente apreciado, cuando trabaja en un ambiente donde se reconocen y apoyan sus talentos.

Una de las tareas principales del Departamento de Educación, en la cual la comunidad puede apoyar, es en promover este tipo de ambiente, facilitando los materiales y el espacio para la enseñanza, apoyando sus iniciativas, ofreciéndole el tiempo para la planificación conjunta con sus compañeros, reconociendo y premiando la buena labor, y sobre todo el respeto a su persona y a la profesión.

El Gobierno por su parte debe buscar los recursos para aumentar los sueldos de los maestros.

Sugeriría que el aumento se dividiese en dos fondos, uno que permitiera un aumento para todos, y un segundo, por méritos, que se podría utilizar para apoyar, entre otros aspectos, viajes de estudios o sabáticas.

Una segunda tarea es la de mejorar la preparación del maestro, tanto durante sus años universitarios como de servicio. Los programas de preparación de maestros, como prácticamente toda la universidad, tienen que transformar su enseñanza a algo con sentido para el futuro maestro.

Se ha comprobado que el maestro sigue más el ejemplo de los profesores que le han enseñado el contenido que van a enseñar, que los principios que aprenden en sus clases de metodología. Así, quien aprendió sin sentido, lo más probable es que así enseñará. Las universidades se tienen que asegurar que las materias que enseñarán los futuros maestros, se impartan con sentido, para que sean ejemplo para él.

Ahora bien, el enseñar es una tarea compleja. No basta con entender con sentido lo que se enseña. En la práctica el maestro tiene que unir múltiples variables que inciden sobre la enseñanza. El aprender a unir todos estos elementos es un proceso que se va refinando con la práctica. Decía Pablo Freire que “mejorar la calidad de la educación requiere el desarrollo permanente del maestro. Y su desarrollo tiene que estar basado en el análisis de su práctica”.

A esto precisamente es que debe estar dirigido el desarrollo profesional del maestro: al análisis de su práctica y a diseñar y ejecutar prácticas más efectivas. Sin embargo, gran parte de los talleres a maestros siguen el modelo de transferencia de información. No se da la oportunidad al maestro de ir reflexionando sobre su práctica y traducir las nuevas ideas para mejorarla. La mejor prueba es que los millones de dólares que se están invirtiendo en estos talleres no han llevado a ningún mejoramiento en el aprovechamiento de los estudiantes. Es preciso que este dinero se invierta en otras formas de desarrollo que permitan al maestro “investigar en la acción” diversas alternativas y construir a partir de su propia experiencia y de las de sus colegas prácticas más efectivas.

Esto requiere que se repiensen los talleres a los maestros en servicio. Necesitamos desarrollar diversas modalidades colaborativas y reflexivas. Por ejemplo, equipos de maestros pueden trabajar juntos con un asesor, que puede ser otro maestro, de probada experiencia con prácticas efectivas, o un profesor universitario, para que juntos trabajen en mejorar su práctica. Así se pueden pensar en otras alternativas innovadoras. Los maestros y sus organizaciones deben trabajar por promover este tipo de desarrollo que se traduzca en un mejoramiento en el aprendizaje. A este esfuerzo nos debemos unir todos, brindando al maestro el reconocimiento a la preeminencia de su labor profesional y proveyendo los recursos y apoyos que redunden en mejores ambientes de trabajo.

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