Este escrito debe ser de preocupación, pero al mismo tiempo nos dará luz para entender la realidad de muchas salas de clase de educación comercial donde TODAVÍA tenemos compañeros que NO DOMINAN las destrezas tecnológicas. Wala, cómo diría un mago, y cómo aprenden los estudiantes. En realidad, ¿aprenden en esos salones o son autodidactas?
A finales del siglo pasado iniciamos los pasos hacia la integración de la tecnología al currículo. Recuerdo que en la escuela superior mis compañeros y yo teníamos una fiebre con las computadoras nuevas y nos enseñaron los inicios de programación basic. La maestra estaba aprendiendo y nosotros sabíamos nada, así que dependiamos de ella para que nos corrigiera, nos inicira e impulsara en este mundo de la tecnología.
El panorama hoy es diferente, ya no contamos tan sólo con el libro, la libreta, la pizarra, el lápiz y la maestra, ahora contamos con herramientas como la computadora, el celular (SMS), los ipods, el internet, la pizarra electrónica, el proyector digital, entre otros. Todas estas herramientas a lo largo de los años han ido mejorándose y la integración de su uso en los cursos, a mi entender, es demasiado lenta.
Las aplicaciones TIC en el salón de clases puede ser una valiosa herramienta para el aprendizaje de todas las materias. Debe utilizarse como un recurso que alimente la curiosidad, imaginación y la creatividad de todos los estudiantes y maestros. El uso correcto de esta tecnología propiciará en los estudiantes que amen la experiencia del aprendizaje, que desarrollen la destreza de indagar, de estudiar, aprender. La integración tecnológica facilita al maestro que el estudiante trabaje desde su conocimiento y realidad en viajes de descubrimiento de su lugar en el país, en la historia, en el mundo, en la cultura (Rodríguez Ezquerdo, 2007).
Sin embargo, el tener la computadora y otras herramientas tecnológicas no ofrece ningún cambio en la enseñanza en particular si el maestro no la utiliza para atraer al estudiante a aprender. El uso de las TIC debe provocar en los estudiantes la inquietud de explorar, investigar, cuestionar, razonar, que sepan más de algunas cosas que nosotros. Cuando esto sucede, entonces somos comunidad de aprendizaje, todos aprendemos de todos. Los estudiantes harán preguntas que no podremos contestar de inmediato, que requerirán que aprendamos juntos. En muchas ocasiones son ellos los que contestarán nuestras preguntas y aclararán nuestras dudas. ¿Están los maestros dispuestos a esto?
Adquirir el equipo es tan sólo el primer paso. Para que se pueda aprovechar a capacidad se requieren muchos otros elementos; muy especialmente los cambios curriculares que deben darse en el contenido, en la forma de enseñar y de evaluar a los estudiantes; el que el personal conozca las posibilidades y limitaciones de la programación y equipo; el que se cuente con una infraestructura física básica (espacio, alambrado eléctrico, conexión, seguridad) y el que se logre un cambio en la mentalidad sobre el acceso, uso y mantenimiento de las mismas. (Rodríguez, s. f.)
El resistirse al uso de la tecnología ha traido cambios en las salas de clase. El estudiante que presenta problemas de disciplina, el tener en el oido el audifono del Ipod, el enviarse SMS desde el salón y hasta el antiguo método de enviarse papelitos para mantenerse comunicados sobre un tema que el maestro ofrece que les parece poco interesante y poco pertinente a su vida diaria. La aplicación correcta de la tecnología nos permitirá como maestros una nueva aventura en las salas de clase. No es el aprender a enseñar es a usar lo que los niños y jóvenes tienen a su alcance, la tecnología. Tecnología es el IPOD, MP3, Nintendo, GameCube, XBox, Wii, PlayStation, teléfono celular, computadora. Señores me niego a creer que todavía el libro y el maestro son los recursos indispensables para aprender. Ya existen lugares como por ejemplo el estado de California que cuentan con un banco de libros electrónicos y aquí en Puerto Rico nos limitan el uso de libros de texto impresos.
Establece Enrique Dans que si te dedicas a enseñar a otros, tienes que hacerlo en el contexto que marca tu entorno. Si tu entorno vive una revolución tecnológica que hace que TODA la información esté al alcance de los estudiantes, tendrás que cambiar tu metodología, porque tu negocio ha cambiado. Tendrás que enseñar a buscar, a tener criterio, a comprender, a interiorizar. Es indispensable seguir esa revolución tecnológica e introducir sus consecuencias en tus contenidos, o serás culpable de contribuir a generar una generación de estudiantes desconectados de su entorno. En algunas materias es duro, sí. Pero creo que en el centro del debate está la esencia misma de lo que implica ser profesor y dar clase, la disyuntiva entre la frase de Aristóteles, “los que saben, hacen. los que además comprenden, enseñan” y su contrapartida satírica varios siglos posterior, de George Bernard Shaw, “los que pueden hacen, los que no pueden, enseñan”.
El momento de aprender y aplicar no ha pasado, no nos podemos resistir al uso de la tecnología. Maestras y maestros de Educación Comercial adiestrese, el internet está lleno de información importante para enseñar. Al Departamento de Educación de Puerto Rico, dejen de considerar que YouTube, WordPress y otras página bloqueadas por ustedes, no son educativas. El maestro es el responsable de evaluar y velar por el buen uso del internet. Dejemos de engañarnos, los jóvenes nos pueden enseñar sobre lo que les gusta aprender y nos toca a nosotros enseñarles lo nuestro aplicando lo nuevo.
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Le invito a que lea el capítulo la resistencia a los nuevos medios, del Wikilibro Cibercultura.
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